NEUVILLE GANA CON ESTRATEGIA UN MONTECARLO COMPLICADO PARA HYUNDAI Imprimir
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World Rally Championship
Lunes, 27 de Enero de 2020 21:25

El belga suma su primer triunfo en la prueba alpina con victoria en la Power Stage incluida, siendo además la primera vez que el equipo liderado por Andrea Adamo vence en el mítico rallye.

 

Thierry Neuville y Nicolas Gilsoul se han hecho con la victoria en el Rallye de Monte-Carlo con Hyundai Motorsport, siendo el primer triunfo en el mítico rallye tanto para la dupla belga como para el equipo liderado por Andrea Adamo. En una gran tercera etapa, han logrado batir a los hombres de Toyota, acabando Sébastien Ogier/Julien Ingrassia segundos y Elfyn Evans/Scott Martin terceros.

 

 

El primer tramo de este WRC 2020 se presentaba seco, con diferentes tipos de superficie que iba desde más suave hasta más agresivo. En el mismo orden de salida de la clasificación de 2019, Tänak y Neuville eran los primeros en salir a pista con sus Hyundai, seguidos de Ogier en su estreno como piloto Toyota – los tres con montas lisas, al igual que Loeb, si bien este cambiaba a cuatro super blandos y dos blandos en el último momento.

 

 

Ogier lograba superar a sus rivales para marcar el primer scratch del año, con Tänak, Evans y Neuville a sus espaldas y Kalle Rovanperä logrando batir a Sébastien Loeb. Por detrás, los Ford Fiesta WRC tenían problemas en la temperatura del agua al taponarse la entrada del radiador con la hojarasca que encontraban por el camino, elevándose a temperaturas de hasta 130 grados. Las alarmas ralentizaron tanto a Teemu Suninen como a Esapekka Lappi (en su debut con el equipo) y Gus Greensmith.

 

 

Bayons-Breziers completaba la jornada, un tramo que se helaba por momentos conforme caía la noche en los Alpes. En estas condiciones Neuville, ‘protegido’ por los consejos de Dani Sordo como ouvreur, se lanzó a por todas y era capaz de sacarle casi medio minuto a Ogier, Tänak y Evans, distanciándose tras estos dos tramos mientras que Loeb, Rovanperä o Lappi cedían mucho más tiempo. La primera gran baja fue la de Suninen, quedándose fuera de carrera por problemas en la transmisión.

 

 

Esto dejaba al belga en primera posición por 19,1 segundos de ventaja sobre Ogier, 25,1 con respecto a Tänak y 25,4 con Evans. Quinto, a casi un minuto, estaba Loeb, completando las diez primeras posiciones Lappi, Rovanperä, el líder en la categoría WRC2 Mads Ostberg, Ole-Christian Veiby y Eric Camilli, la referencia en el apartado WRC3 todos ellos con maquinaria R5.

 

 

Por su parte, la actuación de Pepe López y Borja Rozada era prometedora, no solo tras marcar el mejor tiempo del shakedown en WRC3 sino porque estaba marcando los mejores parciales, no solo en WRC3 sino también entre los coches R5, peleando contra los pilotos oficiales pese a que la parrilla de faros falló desde los primeros kilómetros. Por desgracia, en un rasante perdieron el control y se salieron de la pista sin poder continuar – los dos salieron del incidente sin consecuencias físicas. Esto dejaba a Miguel Díaz-Aboitiz y Diego Sanjuán como los únicos españoles que acabaron la jornada, terminando la noche con el Skoda Fabia R5 de Calm Competició.

 

 

El primer tramo de viernes amanecía con una mezcla de asfalto con agarre y zonas resbaladizas con nieve y el temido ‘hielo negro’, viéndose diferentes elecciones de montas por parte de los pilotos. Tänak lograba sacarle casi 15 segundos a Neuville (quien caló en una de las zonas resbaladizas), pero el scratch se lo llevaba Evans, adelantando en la general a Ogier y Tänak. Las desdichas de M-Sport continuaron con una salida de pista de Gus Greensmith en los primeros kilómetros – intentando corregir un patinazo, el piloto británico trompeó y cayó en la cuneta interior de una horquilla sin poder salir.

 

 

Esa misma curva en el que se salió Greensmith fue un punto conflictivo, el mismo lugar donde trompeó Tänak y también caló Neuville. Mads Ostberg pincharía la trasera derecha al pegar en ese punto – también pegó en ese mismo sitio Pepe López, pero sin llegar a performar la cubierta de la goma trasera derecha como el noruego de Citroën. En esa misma horquilla se salían también pilotos como Enrico Brazzoli y Paulo Nobre, los dos pilotos en WRC3.

 

 

El siguiente tramo cambiaría todo el devenir del rallye, pues en el kilómetro 9,2 Tänak perdía el control de su Hyundai a más de 160 kilómetros por hora y salía volando al pegar a un talud de nieve, dando varias vueltas de campana en un accidente que le dejaba fuera de carrera – tanto él como Martin Jarveoja salieron por su propio pie, siendo llevados al hospital por un chequeo a modo de precaución como parte del procedimiento habitual en estos casos.

 

 

Evans marcaría el scratch en este tramo de Saint-Clément – Fressinières y lograba tomar el liderato del rallye por delante de Neuville y Ogier. Detrás acechaba Loeb, en cuarta posición, teniendo por detrás tanto a Esapekka Lappi como la gran esperanza de M-Sport así como al joven Kalle Rovanperä que seguía aprendiendo en el Toyota kilómetro a kilómetro.

 

 

El último tramo de la mañana empezaba seco, pero justo al salir a pista Teemu Suninen empezaba a llover al final del tramo, trasladándose también a los primeros kilómetros. Esto no detenía a Evans, quien marcaba una vez más el mejor tiempo para distanciarse de sus perseguidores.

 

 

Al final de la mañana el británico de Toyota aventajaba a Neuville por 8,7 segundos y a  su compañero de equipo francés por 9,7 segundos. Loeb, cuarto, estaba situado a 48,4 segundos y Lappi a un minuto y medio, completando las posiciones restantes Rovanperä, Takamoto Katsuta, el líder en WRC3 Eric Camilli, su homólogo en WRC2 Ole-Christian Veiby con el Hyundai i20 R5 oficial y Nicolas Ciamin.

 

 

 

La tarde traía más sequedad a los tramos, lo cual agilizaba la elección de montas a favor de los lisos. Aquí el hombre de casa, Ogier, lograba el mejor tiempo en este tramo para adelantar a Neuville y colocarse a la estela de Evans, quien se mantenía líder de carrera. Los Toyota y los Hyundai mantenían su pugna, con Esapekka Lappi aguantando con el Ford Fiesta WRC de M-Sport en quinta posición.

 

 

Evans era capaz de mantenerse al frente en el segundo tramo de la tarde (TC-7) aunque la renta era de menos de tres segundos frente al hombre que ha conseguido vencer en este rallye hasta en siete ocasiones (al igual que Loeb, quien se mantenía en cuarta posición a un minuto). Por detrás, Kalle Rovanperä iba cogiendo ritmo y se animaba a pelear contra Lappi marcando buenos registros.

 

 

Ogier y Evans se encargaron de continuar con el poderío de la marca nipona, si bien Neuville evitó el pleno de scratch de Toyota superando por un segundo a Ogier. El oriundo de Gap consiguió adelantar a su compañero de filas, terminando primero con tan solo 1,2 segundos de margen, con Neuville tercero a 6,4 segundos. Loeb era cuarto y Lappi mantenía la quinta posición a 22 segundos de Rovanperä, completando las diez primeras posiciones Takamoto Katsuta, Eric Camilli, Nicolas Ciamin y Mads Ostberg, los Citroën C3 R5 liderando tanto en WRC2 como WRC3.

 

 

En un Monte-Carlo muy ‘tradicional’, la etapa del sábado empezó con carreteras heladas, cuyo estado evolucionaba a cada minuto que pasaba hasta el punto en que las notas de los ouvreurs no se correspondían con lo que se veía a la hora de pasar los coches como le pasó a Esapekka Lappi. Takamoto Katsuta tuvo un encontronazo con un talud de nieve y perdió varios minutos mientras que Sébastien Loeb golpeó la parte trasera de su Hyundai, doblando el puente trasero. Neuville se llevaba el primer scratch del día para hacer frente a los Toyota de Evans y Ogier.

 

 

En un rápido tramo con algunas zonas delicadas Evans volvía a volar una vez más y marcaba un scratch que le servía no solo para alejarse de Neuville sino para retomar el liderato al adelantar a Ogier. El británico supo cuidar los clavos pese a que las condiciones se tornaban más secas, lo que le dio ventaja frente a sus rivales.

 

 

Al final de la mañana Evans era líder por 4,8 segundos de ventaja con respecto a Ogier  y 16,6 sobre Neuville, mientras que Loeb ya estaba a casi dos minutos de distancia. Lappi mantenía la quinta posición por delante de Kalle Rovanperä, completando las diez primeras posiciones Eric Camilli, Takamoto Katsuta, Nicolas Ciamin y Mads Ostberg, siendo un gran rallye para los Citroën C3 R5 en WRC2 y WRC3.

 

 

 

Aunque los tramos de la segunda mitad de la etapa estaban más secos, aún había zonas de aguanieve, gravilla y otros obstáculos que cambiaban el nivel de agarre, sobre todo al final del TC-11. Ogier se colocaba de nuevo a la altura de Evans, estando los dos pilotos de Toyota empatados en la clasificación con Neuville a 11 segundos, siendo el belga el autor del scratch.

 

 

El último tramo del día, pese a disputarse tras varias horas de sol, seguía teniendo muchas zonas con hielo y aguanieve en la cual los pilotos debían de tener mucho cuidado – beneficiando a los que habían apostado por los neumáticos de nieve o los de clavos. Hasta un experto en estas condiciones como Sébastien Loeb, ganador de este rallye en siete ocasiones, llegaba a trompear en estas condiciones, si bien solo perdía unos segundos sin daños en su Hyundai i20 Coupé WRC.

 

 

Tanto Evans como Ogier cometían errores también en estas circunstancias, primero el británico con una pequeña salida de pista y después del francés, siendo demasiado cauto debido a las condiciones. Esto le daba otro scratch más a Neuville, que se situaba a la estela de ambos al término de la jornada para encarar la tercera y última etapa.

 

 

Evans, Ogier y Neuville estaban separados por apenas 6,4 segundos a falta de los cuatro tramos del domingo, visitando nada menos que el mítico Col de Turini. Loeb aguantaba en cuarta posición por delante de Lappi y Rovanperä mientras que Katsuta subía al séptimo puesto por delante de Eric Camilli, mejor piloto R5 y líder en la categoría WRC3. Mads Ostberg y Nicolas Ciamin completan el Top 10.

 

 

Para esta etapa era Suninen quien iniciaba la marcha ya que Greensmith no podía tomar la salida, puesto que estaba fuera de los 60 primeros clasificados en la general. Neuville comenzaba una gran ofensiva y marcaba un scratch con el cual adelantaba a Ogier, colocándose al mismo tiempo a tan solo 1,4 de Evans. Lappi comenzaba a meterle presión a Loeb, iniciándose una lucha por la cuarta plaza.

 

 

La ofensiva de Neuville continuaría en la primera pasada por el Col de Turini y, pese a que aseguraba que “su coche era demasiado largo” y que el tramo no era tan propicio para su Hyundai, era capaz de marcar el scratch y colocarse al frente del rallye al adelantar a Evans por 4 segundos mientras que Ogier se quedaba a 11,2. Loeb no lo tenía tan fácil ya que desgastó los neumáticos delanteros y en una curva de derechas hizo un recto, saliéndose de tal modo que el tren trasero quedaba fuera y solo pudo salir con ayuda de los espectadores. Este tiempo perdido le hizo caer al quinto puesto por detrás de Lappi, la salvación de M-Sport.

 

 

Los problemas de Loeb continuarían en el penúltimo tramo, pues con una rueda en las últimas entraba en modo supervivencia, dejándose cerca de un minuto y perdiendo el quinto puesto a manos de Rovanperä sin posibilidad alguna de defenderse. Neuville volvía a anotarse el scratch y forjaba una ventaja de más de 11 segundos con respecto a Evans y Ogier de cara al Power Stage.

 

 

En un Power Stage seco, similar a las condiciones de 2019, las posiciones se mantuvieron en buena medida, con sorpresas como el trompo ‘estilo Panizzi’ de Ostberg camino a su victoria en WRC2 y Camilli realizando un gran rallye y ganando en WRC3, siendo un fin de semana triunfal para Citroën en la segunda división. Ogier lograba batir a Evans en un mano a mano final, pero aún así Neuville fue capaz de batirle… ¡por tan solo 16 milésimas!

 

 

El belga se llevaba el botín máximo de 30 puntos para empezar la temporada, además de conseguir su primer triunfo en Monte-Carlo así como el primero para Hyundai Motorsport (siendo además su rallye de casa ya que reside allí). Ogier y Evans completaban el podio para Toyota, con Lappi dándole un cuarto puesto para M-Sport y Rovanperä empezando su andadura en la máxima categoría con un quinto por delante de la leyenda Loeb. Katsuta, Suninen, Camilli y Ostberg completaron el Top 10.

 

Fuente: Revista Scratch